Existe una leyenda, que ha pasado de generación en generación, sobre las luces del norte y su existencia. Esta leyenda cuenta que:
Hace muchos años, un bello zorro rojizo corría por una montaña en el norte extremo. Estaba cansado de tanto correr y de tanto hundirse en la densa nieve. El zorro tenía que descansar; su cola no podría mantenerse levantada mucho más tiempo. De repente, mientras el zorro se daba prisa por las montañas, su cola empezó a rozar la nieve, creando chispas y luces de colores, mientras rociaba el cielo de nieve con su cola.
Existen muchas leyendas sobre las luces del norte o la Aurora Boreal (nombre científico). Las luces del norte siempre han sido respetadas y, al mismo tiempo, asustaban a la gente. En Finlandia, la gente creía que era peligroso decir su nombre en finlandés en voz alta, "revontuli". Según una creencia, reirse de este fenómeno nocturno... ¡podía traer malas consecuencias!
Los renos suelen a agruparse en gran multitudes cuando las luces del norte aparecen y, por lo visto, hasta los lobos las tienen miedo y van con mucho cuidado a su madriguera. Para los cazadores, echar una ojeada a la Aurora Boreal era una promesa para llevar una buena vida con mucho dinero. Sin embargo, sus mujeres debían quedarse en casa y no decir nada, porque nunca se sabía si dirían algo inapropiado mientras estas fascinantes luces resplandecían en el cielo.
A pesar del respeto y miedo que tenían los finlandeses de la Aurora Boreal, los Sámi, los primeros habitantes de Laponia, creían que las luces tenían cierto poder sobre la gente. Dicen que si alguien silbaba debajo de las luces del norte, el sonido las acercaba a esa persona. También si se tenía que pronosticar el tiempo, acontecimientos importantes o la suerte en la caza o en la guerra, las respuestas "se leían" en las fascinantes bandas de colores.
Puedes encontrar leyendas parecidas sobre las luces del norte por todo el mundo, donde las luces son más visibles.
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